Esta experiencia de aplicación de REA en el IES Enric Soler i Godes de Benifaió se enmarca dentro del proyecto Aula InDi: Innovación y Digitalización en el Aula implementado en el centro en el marco autonómico PIIE 2024-2026. La iniciativa pretende mejorar la inclusión educativa mediante la transformación de los espacios en espacios de aprendizaje abiertos, flexibles y digitalizados. Las experiencias descritas corresponden a Física y Química de 2º de ESO, desarrolladas en horas de docencia compartida con Matemáticas y utilizando como eje vertebrador varios REA del Proyecto EDIA:
La propuesta parte de una trayectoria previa del centro en el uso de REA, que ha favorecido metodologías más activas y competenciales, mejorando la implicación y la competencia digital del alumnado. Inicialmente, el cambio se centró en la digitalización de actividades y el uso de carros de portátiles, pero la experiencia evidenció la necesidad de transformar también los espacios físicos.

Aula InDi combina así la reorganización de aulas y laboratorios con el uso de REA para impulsar metodologías activas, atención a la diversidad y evaluación competencial. La flexibilidad de los materiales EDIA facilita la aplicación del DUA, el trabajo cooperativo y la participación de todo el alumnado. Además, los recursos se han integrado en la programación didáctica de 2º de ESO, con la incorporación de rúbricas i otros instrumentos de auto-evaluación para hacer más transparente el proceso de aprendizaje.
Ruta al IES
La primera actividad del itinerario, «Ruta al IES», basada en la actividad del REA «Voy volando» se plantea como una experiencia inicial de alfabetización digital y científica en la que el alumnado adquiere autonomía dentro del entorno virtual de trabajo. A partir del análisis de su trayecto diario hasta el centro, los contenidos de cinemática se relacionan con datos reales obtenidos por el propio alumnado. Mediante una metodología de indagación guiada, los estudiantes miden distancias, calculan tiempo e interpretan gráficas espacio-tiempo a partir de situaciones cotidianas.
La actividad se adaptó según los principios del DUA, ofreciendo diferentes niveles de acompañamiento: algunos alumnos trabajaban con plantillas e instrucciones pautadas, mientras otros desarrollaban la labor con mayor autonomía y herramientas de libre elección. Esta flexibilidad permitió ajustar la complejidad de la propuesta a la diversidad del aula y reducir barreras relacionadas con la competencia digital y la abstracción de los conceptos físicos.


La competencia digital se trabajaba transversalmente mediante herramientas como Google Maps, Excel para el tratamiento de datos y Microsoft Teams para la gestión de archivos y carpetas personales.
Quién pagará la multa
Tras una primera toma de contacto con las herramientas digitales y la investigación guiada, la actividad «¿Quién pagará la multa?» plantea un escenario más complejo en el que el alumnado aplica los conceptos de velocidad media y tratamiento de datos temporales para resolver un problema relacionado con la seguridad vial. A partir datos simulados de un radar de tramo, los estudiantes asumen el rol de investigadores de una agencia de seguros encargados de determinar responsabilidades en una infracción o accidente. Esta contextualización conecta la cinemática con situaciones cercanas e incrementa la implicación del alumnado.

La propuesta sigue una metodología de Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), en la que los grupos deben analizar datos, interpretar evidencias y justificar conclusiones a partir de cálculos y representaciones gráficas. Paralelamente, se trabaja la formalización de los procedimientos digitales mediante el uso de la plataforma Aulas (Moodle), tanto para la consulta de materiales como para la entrega estructurada de tareas.
Laboratorio de la ley de Hooke
La actividad dedicada a la Ley de Hooke supone un paso más en la evolución metodológica y digital del alumnado, que pasa del análisis de datos contextualizados a una investigación científica próxima al trabajo experimental. Mediante una propuesta basada en la indagación, los estudiantes estudian el comportamiento de diferentes muelles y deducen la relación entre la fuerza aplicada y la elongación producida. La tarea culmina con un reto final en el que deben identificar una masa desconocida (masa verde) a partir de los datos experimentales.
La propuesta combina experimentación virtual y tratamiento digital de datos con un laboratorio interactivo de Educaplus. Esta herramienta permiten manipular variables, repetir ensayos y visualizar fenómenos físicos de manera sencilla. Paralelamente, el alumnado utiliza Excel para registrar datos, generar gráficas e interpretar resultados, consolidando una competencia digital orientada al tratamiento y comunicación de la información científica.

Siguiendo los principios del DUA, la actividad ofrece diferentes formas de representación y expresión: el alumnado puede elaborar gráficas manuales o utilizar plantillas digitales automatizadas, adaptando el nivel de apoyo y autonomía a sus necesidades.
Trucos increíbles
La actividad «Trucos increíbles» representa un momento clave del itinerario, ya que el alumnado pasa de la interpretación de datos a convertirse en creador de contenidos científicos digitales. A partir del estudio de las leyes de Newton, la propuesta combina Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) e indagación guiada para investigar fenómenos cotidianos mediante experimentos como el «truco de las estuches», el globo propulsor o la diferenciación entre un huevo crudo y uno cocido. Estas experiencias permiten trabajar conceptos abstractos de dinámica desde una aproximación manipulativa y visual.
Organizados en grupos cooperativos, los estudiantes siguen un proceso próximo al método científico: formulan hipótesis, experimentan, interpretan resultados y comunican conclusiones.
La competencia digital adquiere mayor complejidad y autonomía. El alumnado aprende a seleccionar fuentes fiables, elaborar materiales multimedia y comunicar contenidos científicos en diferentes formatos. Los productos finales podían ser vídeos, pósters digitales o presentaciones en Canva o Genially, adaptando la expresión de los aprendizajes a los intereses de cada grupo. Esta flexibilidad, alineada con los principios del DUA, favorece una participación más inclusiva.
Cambios y formas de energía
La actividad «Cambios y formas de energía» consolida muchas de las dinámicas metodológicas y digitales trabajadas a lo largo del itinerario y sitúa al alumnado ante investigaciones más abiertas relacionadas con las transformaciones energéticas. A partir de un laboratorio virtual PhET, los estudiantes formulan hipótesis, manipulan variables e interpretan el comportamiento de diferentes sistemas energéticos. La propuesta evoluciona desde actividades introductorias hasta retos más complejos, como el estudio de factores que afectan al rendimiento de la energía solar.
La metodología combina Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) e indagación científica, favoreciendo que el alumnado construya los conocimientos a partir de la experimentación y la toma de decisiones.

La competencia digital se desarrolla a un nivel más avanzado, ya que el alumnado gestiona simulaciones, registra datos experimentales y organiza resultados. Paralelamente, elaboran productos finales en Canva o Genially para comunicar conclusiones, consolidando habilidades relacionadas con la creación de contenidos multimedia y la presentación de información científica. La gestión autónoma de materiales y entregas a través de Microsoft Teams refuerza también la competencia en entornos virtuales de trabajo.
Fuentes de energía
La actividad «Fuentes de energía» cierra el itinerario con una propuesta en la que el alumnado asume un papel activo como investigador, divulgador y creador de contenidos digitales. Después de haber trabajado la recogida de datos, la experimentación y la representación científica, los estudiantes afrontan un reto relacionado con la sostenibilidad y la reflexión crítica sobre los modelos energéticos actuales. Vinculada al Día Mundial del Clima, la tarea plantea proponer soluciones energéticas sostenibles a partir de un proceso de investigación, síntesis y comunicación científica.
La metodología combina Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) e indagación, incorporando dinámicas cooperativas como el panel de expertos. Cada miembro del grupo asume un rol específico y comparte posteriormente sus aprendizajes para construir materiales visuales sobre las diferentes fuentes de energía. Este modelo favorece la responsabilidad individual y la comunicación científica.
La competencia digital llega ahí a un nivel avanzado: el alumnado selecciona fuentes fiables, contrasta información y crea productos multimedia con herramientas como Canva o PowerPoint. La gestión compartida de materiales en Microsoft Teams refuerza la autonomía digital y la coordinación del trabajo cooperativo.
Evaluación
La evaluación de todas las actividades se planteó desde una perspectiva competencial, continua y centrada en el proceso de aprendizaje más que en el resultado final. Para ello, se utilizaron principalmente rúbricas, escalas de valoración y listas de comprobación compartidas previamente con el alumnado, favoreciendo así la transparencia y la auto-evaluación. En actividades como «Ruta al IES» o «¿Quién pagará la multa?» se valoró especialmente la interpretación de datos, la organización de la información y la autonomía digital en la gestión de plataformas y archivos. En tareas experimentales como la «Ley de Hooke» o «Cambios de energía», la evaluación se centró en la formulación de hipótesis, el tratamiento de datos y la representación gráfica de los resultados. Finalmente, en proyectos como «Trucos increíbles» o «Fuentes de energía», se incorporaron procesos de auto-evaluación y coevaluación para valorar tanto la calidad científica de los productos multimedia como el trabajo cooperativo, la creatividad y la comunicación oral.
Transformación de los espacios
La transformación de los espacios fue un elemento fundamental para facilitar la implantación de metodologías activas y el uso habitual de los REO del Proyecto EDIA. El laboratorio se reorganizó progresivamente siguiendo el modelo Aula del Futuro, con mobiliario modular que permitía pasar fácilmente del trabajo cooperativo a la investigación o la exposición oral. Esta flexibilidad resultó especialmente útil en actividades como «Trucos increíbles», donde coexistían espacios de experimentación, grabación y debate, o en «Fuentes de energía», que combinaba momentos de investigación individual con dinámicas de panel de expertos. El uso del carro de portátiles facilitó la integración natural de las herramientas digitales en tareas como «Ruta al IES» o «Cambios de energía», en las que el alumnado alternaba experimentación, simulaciones y tratamiento de datos. Más que una simple renovación estética, la reorganización de los espacios permitió crear entornos más flexibles, inclusivos y coherentes con una metodología centrada en la participación activa del alumnado.

Conclusión
Después de varios cursos trabajando con Recursos Educativos Abiertos del Proyecto EDIA, una de las conclusiones más claras es que estas propuestas permiten transformar el aprendizaje sin necesidad de grandes recursos materiales. Su principal fortaleza es la flexibilidad, ya que pueden adaptarse a diferentes ritmos, niveles de competencia digital y contextos educativos.
Por ello, la recomendación para otros docentes es empezar de manera gradual, adaptando actividades concretas e introduciendo progresivamente metodologías activas, trabajo cooperativo, rúbricas o herramientas digitales sencillas. Los REA de EDIA ofrecen una base muy útil porque incorporan secuencias competenciales y materiales fácilmente modificables.
Una de las principales dificultades ha sido la gestión de la autonomía digital del alumnado. Acciones simples como organizar carpetas o entregar archivos requerían más tiempo del previsto, lo que obligó a incorporar procesos de andamiaje y a entender la competencia digital como un aprendizaje más. También fue necesario reorganizar espacios y establecer roles claros para facilitar el trabajo cooperativo.
Finalmente, la experiencia demuestra que la transformación no depende sólo de la tecnología, sino sobre todo de un cambio metodológico que sitúe al alumnado en el centro y entienda la evaluación como una herramienta para aprender.


