1 infografía y 4 reflexiones para adaptar la enseñanza al contacto virtual

 

La RAE no admite en su diccionario el término ´teledocencia´ y sin embargo la palabra se repite en las redes incesantemente desde hace algunas semanas. Y es que, no en vano, los docentes están realizando un gran esfuerzo por adecuar sus clases al e-learning o enseñanza virtual.

Muchas horas de trabajo, preocupación, dudas y detección de carencias en los alumnos y, también, en nosotros mismos, ha generado un movimiento en el claustro virtual, pidiendo y ofrenciendo ayuda en una dinámica donde están los de siempre pero en la que aparecen también, por primera vez, muchos docentes ´nuevos´ que no eran tan asíduos a compartir materiales en las redes.

Estos tiempos difíciles para todo y para todos, también para la educación, bien merecen algunas reflexiones.

 

No renunciar a lo fundamental

El claustro virtual del Proyecto EDIA ha utilizado los canales habituales de contacto para compartir ideas y observaciones, fundamentalmente a través de diversos grupos de Telegram. Muchos profesores han continuado apostando por los Recursos Educativos Abiertos (REA) porque se articulan en tareas, ofrecen instrucciones y tutoriales, así como incorporan todos los instrumentos de evaluación. Pero, las respuestas del alumnado han sido desiguales porque, lógicamente, la presencia de los docentes en las aulas es la clave en la Enseñanza Obligatoria y en el Bachillerato.

Ante este panorama, una frase repetida en los grupos ha sido `menos es más´, acordando distinguir lo esencial del currículo educativo para ofrecerlo de manera secuenciada, evitando los envíos masivos, una retahíla de tareas o ejercicios sin explicaciones. Las tareas se acompañan siempre de material de consulta y tutoriales, breves vídeos grabados por los docente, y se enriquecen con instrucciones directas, en forma de podcasts generales, mensajes directos, y ejemplos de trabajo.

Los docentes EDIA buscan canales para comunicarse con los alumnos de manera sistemática y ´fresca´, una comunicación espontánea e interactiva porque son conscientes del peso que supone para unos niños o adolescente, y para sus familias, enfrentarse a un material educativos solos, sin sus profesores. Las estrategias más utilizadas en esta comunicación personal e interactiva son los grupos de WhatsApp y aplicaciones para vídeoconferencias.

Para conocer más sobre los grupos docentes del Proyecto EDIA nos podemos remitir al artículo Ventajas de los grupos de trabajo y docentes EDIA. Educación Abierta en las aulas.

Evitar ser un verso suelto

Un error frecuente que hemos cometido en estas semanas ha sido lanzarnos a intentar solventar nuestra ausencia en las aulas con una gran carga de trabajo individual, por parte del alumnado y de nosotros mismos. Muchos docentes han pasado horas y horas ideando sistemas de comunicación, aprendiendo aplicaciones TIC, explicándolas a sus alumnos y, sobre todo, corrigiendo, corrigiendo y corrigiendo ejercicios individuales.

Esta reacción es natural porque la situación actual ha sobrevenido sin tener tiempo para planificar. Pero ahora ha llegado el momento de organizarnos y actuar como una orquesta, no como un solista, para que el aprendizaje en los alumnos sea mejor, más completo y efectivo.

Antonio Sanz Miguel publicaba en el portal de innovación y tecnología educativa de Extremadura, EMTIC, un artículo titulado Planes semanales para grupos de alumnos en el que ofrece estrategias de coordinación para centros y grupos docentes, con instrumentos concretos y valiosas ideas. Destaca el hecho de contar con un documento compartido por equipos docentes en el que anotar el tiempo estimado para cada tarea e indicar la evaluación de las mismas, diariamente prara los centros de infantil y primaria y, por la mayor autonomía de los alumnos, semanalmente en Educación Secundaria.

En el artículo citado podemos hallar enlaces a estos sencillos documentos de trabajo, así como en su blog, Mientras pasábamos, encontramos otros artículos con ideas prácticas para mejorar los procesos que se llevan a cabo en las aulas.

Priorizar las decisiones sobre la evaluación

Hoy más que nunca es el momento de dar importancia a qué vamos a evaluar y cómo lo vamos a hacer. La realidad manda y obliga a pensar en una adaptación que sea significativa para el aprendizaje y positiva para los alumnos, que les ayude a aprender tal y como puede ser el caso de las tareas de aprendizaje.

La elaboración de tareas por parte de los alumnos se puede especificar en la realización de productos más o menos complejos como pueden ser: la realización de un cómic, un mural, un lapbook, un mapa visual o visual thinking, una presentación, un podcast, un vídeo con una presentación oral, una infografía, un artículo, una revista digital, un álbum, un juego… y un largo etcétera. Las ventajas de este tipo de tareas o productos son múltiples:

  • Movilizan aprendizajes complejos, no solo contenidos, ya que requieren poner en práctica múltiples habilidades.
  • Ofrecen una perspectiva de la educación más motivadora que la realización de ejercicios tradicionales, ocupando un tiempo de mayor calidad.

Pensemos en lo tedioso que puede ser para el alumnado pasar un número significativo de horas realizando solo tareas tradicionales y machaconas en este encierro forzoso. Merece la pena dar una vuelta de tuerca e intentar buscar soluciones más creativas por ellos y, también hay que decirlo, por nosotros mismos.

Obviamente, dichas tareas deben acompañarse de instrucciones claras y precisas así como de unos indicadores de evaluación explícitos, para que el alumnado y el docente puedan saber a qué atenerse. Por eso, las listas y escalas de comprobación son los instrumentos más sencillos para comprender cómo debe realizarse cada tarea y, en un nivel de complejidad mayor, las rúbricas de evaluación. El banco de rúbricas y otros documentos de Cedec puede sernos de ayuda porque cuenta con material descargable en formato pdf y en formato editable, odt, de Libre Office.

En el blog de Enrique Guerrero,  Mi granito, específicamente en la entrada La cordura-virus educativa, se aborda el tema de la evaluación, la comunicación con las familias y otras ideas para adaptarnos a la situación actual.

 

Saber qué hacer cuando no sabemos qué hacer

Urge dotarnos de habilidades para afrontar los momentos que estamos viviendo. Necesitamos conocer entornos virtuales de comunicación, herramientas digitales para realizar tareas diferentes que tal vez antes no habíamos pedido al alumnado, ideas para dirigir los aprendizajes y llegar a todos, no abandonando a ninguno a su suerte. Más importante aún, necesitamos confianza en nosotros mismos, en que somos capaces de aprender todo esto que parece tan apremiante. Y los alumnos también necesitan confiar en que lo que están haciendo tiene sentido, es válido, y sentir que son capaces.

Ahora es el momento de la comunicación y del claustro. Es el momento de decidir en equipos por qué entornos vamos a apostar y seleccionar unas cuantas estrategias comunes, ayudarnos en el aprendizaje TIC y entrenar al alumnado de manera coordinada. Buscar aprendizajes globales, acordar qué vamos a abordar como prioritario en el próximo trimestre, qué estrategias vamos a practicar de manera sistemática y qué herramientas digitales van a servir de vehículo para el aprendizaje. Mejor poco y bien, que mucho y mal.

Los artículos de Carlos Magro Mazo en cola.bora.red nos pueden servir de marco para abordar qué es lo importante y hacia donde queremos caminar. En concreto, recomendamos Las habilidades XXI y Prometernos convivencia. 

 

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